Crear es integrar el caos y convertir la herida en gesto.
Mi práctica artística nace desde la contradicción, el movimiento y el deseo de habitar lo inacabado. Mi obra es una invitación a transformar el dolor en símbolo, a reconectar con lo sensorial y a ver en el error un acto de resistencia frente a la perfección programada. No busco respuestas, sino abrir espacio para preguntas vivas.

A través del uso de materiales de desecho, como bolsas de plástico planchado,lanas, telas, papeles pintados y otros elementos, la obra juega con la plasticidad del plástico. Inspirada en la experiencia terapéutica que demuestra que la plasticidad cerebral es gigantezca,
En este espacio, los residuos se convierten en símbolos de resiliencia y transformación. nos muestran cómo podemos reconfigurar nuestras historias personales y sociales, aceptar el dolor y expandir nuestras dimensiones internas.
La resiliencia es una dimensión esencial de mi práctica. Creo en mirar la dificultad, en integrarlo, en dejar que lo vivido se transforme en narrativa, en trazo, en material. Cada obra es una forma de contener lo fragmentado y devolverlo como posibilidad. Crear es también sanar y la sanación es creación.


Materiales que cuentan historias
Uso materiales reciclados y naturales como una declaración poética y política. Representan la contradicción entre nuestro origen urbano e industrial y la necesidad urgente de reconexión con lo vivo. Mi obra nace desde ese cruce, donde lo descartado encuentra nueva vida y sentido.
El valor de las preguntas
No busco dar respuestas cerradas, sino abrir un espacio para lo desconocido. Mi obra propone una pausa: un lugar donde habitar la incertidumbre, observar sin juicio, y permitir que el asombro vuelva a ser un modo de conocimiento. Desde allí, todo puede comenzar de nuevo.





























